Comunidad,
escuela y taller
de una comunicación cristiana
Para que la Crónica Blanca pueda ser una gota de agua más en el río -no estanque, porque está en movimiento- de la presencia eclesial en la comunicación social, para evangelizar a través de los medios de comunicación, y para evangelizar la cultura mediática de la nueva sociedad de la información.
Comunidad de vida,
fe y trabajo
En primer lugar, quieren vivir los lazos de unidad y de fraternidad de sus miembros, su ayuda mutua, en lo personal y en lo profesional.
A su servicio será una comunidad de comunión de vida, de oración y de acción.
Son consientes, por ello, de que el frondoso árbol de su misión periodística sólo puede mantenerse en pié si el tronco que sostiene esas ramas esta a su vez sostenido por las raíces de una comunión profunda, con Dios y entre ellos, una comunión que es contemplación, que es “vivir dentro para poder vivir fuera”, como María.
Escuela de comunicación cristiana
Escuela también de “imaginación en la caridad” en ese magisterio impresionante que es un corpus de sabiduría evangélica que les enseña a ser críticos ante el mundo en el que viven, y sobre todo ante ese mundo ambivalente de la estructura comunicativa.
Taller / laboratorio audiovisual
Presencia eclesial en la comunicación social, para evangelizar a través de los medios de comunicación
Como taller, en tercer lugar, aprenden a trabajar juntos, a trabajar con un norte, con un sentido, privilegiando el “como” al “que”, como una especie de laboratorio de verificación de que entre vida de fe y comunicación social no sólo no hay un muro sino que la primera penetra en la segunda y la informa desde un escrupuloso respeto a la autonomía de sus leyes, sus lenguajes, y sus procesos, que no sus convencionalismos.