Al cardenal Carlos Osoro le preguntaron el viernes sobre la huelga de mujeres del día 8 de marzo. Esta fue su respuesta:”Lo comprendo, claro. Hay que defender sus derechos. Lo haría también, lo hace también de hecho, la Santísima Virgen María”.

Para los que…(dentro de la Iglesia) aún no entienden estas reivindicaciones de la mujer les diré algo: No se trata de ideologías de género, ni de feminismos, ni de ideas antipatriarcales. Aquí no hay ideas. Hay hechos. Hay realidad.

Tan real como las más de 50 mujeres que fueron asesinadas en el año 2017. Tan real como todos los casos de abusos, de violaciones que siguen dándose hoy en día.

Tan real como las mujeres que son utilizadas de esclavas sexuales en los prostíbulos en España, aquí mismo en la carretera de Toledo, en la Colonia Marconi.

Tan real como la discriminación que sufren en el trabajo muchas mujeres. Mujeres que no cobran lo mismo que un hombre, que se ven relegadas si deciden ser madres, que son discriminadas por acogerse a una reducción de jornada para cuidar de sus hijos.

Tan real como todas las mujeres que siguen teniendo miedo cuando caminan solas de noche, a las que se les pone el corazón en un puño cuando cogen la llave para entrar en el portal de su casa. Que aguantan improperios por las calles de aquellos que se creen valientes por ir en manada.

Tan real como todas las niñas que se encuentran en los colegios y siguen siendo discriminadas, sufren bullyng o son atacadas por quienes deberían protegerlas.

Papa Francisco en el prólogo del libro de María Teresa Compte  Diez cosas que el Papa Francisco propone a las mujeres, que acaba de ver la luz, lo vuelve a repetir una vez más: “Me preocupa que siga persistiendo cierta mentalidad machista, incluso en las sociedades más avanzadas, en las que se consuman actos de violencia contra la mujer, convirtiéndola en objeto de maltrato, de trata y lucro, así como de explotación en la publicidad y en la industria del consumo y de la diversión”.

La mujer sigue siendo discriminada. Hay muchas cosas que hacer en defensa de la mujer y es bueno que la Iglesia se ponga en la vanguardia de estos temas.

Álvaro Real